Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.
J. L. Borges
O-L-G-A
Dicen que elegir el nombre para un hijo es tarea difícil. Para una banda, diez veces más. Qué mejor entonces que “buscar algo simple, que suene en todos los idiomas, y que sea sencillo y fácil de recordar”.
Cuatro letras, O-L-G-A, que esconden en sí “el nombre de alguna maestra, una tía lejana, o una peluquería”. Imposible no sentirnos fatalmente familiarizados con una banda que refiera a esas muchas Olgas que pululan en nuestro imaginario colectivo. Con esta gracia, Roger Delahaye (letras, composición y guitarra) y Flor Zavadivker (voz y teclados), bautizaron en el 2003 a su dúo, uno donde confluyen voces introspectivas, guitarras folk, sonidos sintéticos, instrumentos de juguete y objetos de la vida cotidiana, elementos con los cuales tejer un tapiz tímbrico donde la canción y los arreglos dominan la situación.
Cuatro años después, el sello Índice Virgen edita Flora y Fauna, su álbum debut: un paisaje electroacústico de inquietante belleza, como todo aquello que remite a lo cotidiano y existencial que, bajo el influjo de ciertos devaneos instrumentales y experimentación sonora, logra convertirse en algo extrañamente mágico. Tan extraordinario que sobrevuela los paisajes locales para dejar su huella en tierras remotas.

¿Cómo surgió la propuesta de editar dicho disco en Japón?
Roger: Como casi todo hoy en día, se dio gracias a Internet. La gente del sello P-Vine de Tokio, que estaban muy interesados en nuestra música, nos contactó vía Myspace y así empezamos a trabajar con ellos. El año pasado editamos Flora y Fauna allá, edición que, además de traer un bonus track, como toda edición japonesa, tiene un hermoso librito adentro con la traducción al japonés de todas las letras.
Sumergirse en el mundillo musical de Olga trae consigo ciertos curiosos interrogantes que transcienden toda frontera espacio-temporal ¿Imaginan ustedes de qué modo “las tribulaciones de una ama de casa aburrida que sólo piensa en las compras, la comida y los quehaceres domésticos”, puede dar letra a un tema de corte ambient? Entonces tienen que escuchar Supermarket, la muestra ideal de que lo ambient no tiene porqué ir necesariamente de la mano con lo puramente introspectivo, muy a pesar del pope Brian Eno. ¿Puede un cuento de Juan José Saer inspirar un texto que hilvane los sonidos de una bossa nova sujeta a experimentaciones? Sol Mayor tiene la respuesta. ¿Y qué me dicen de la posibilidad de realizar un estudio semiológico en formato canción dance con remix incluido? Denle play a Alrededor, y déjense llevar por los conectores lógicos que aprendimos y repetimos al hartazgo en la escuela.

¿Dónde encuentran motivación e inspiración para experimentar, componer y producir sus temas?
Roger: Generalmente de donde vienen las canciones es algo muy misterioso. Hay una cita muy interesante de Cesar Aira, escritor increíble si los hay, que dice: “A uno no lo arrastra el soplo de la imaginación sino cuando no se lo ha propuesto, o mejor dicho, cuando se ha propuesto lo contrario”. Y así funciona para mí, puede ser una película, un pedazo de un texto que quedó rebotando en la cabeza, una tele encendida con gente diciendo algo, un documental o la misma coctelera mental que se produce cuando uno escucha cantidades industriales de música. La inspiración, si es que de eso se trata, es más bien “rizomática” e imposible de aprehender. (NdR: “Un rizoma es un modelo descriptivo o epistemológico en el que la organización de los elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica —con una base o raíz dando origen a múltiples ramas, de acuerdo al conocido modelo del árbol de Porfirio—, sino que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro”. Deleuze & Guattari 1972:13)
¿Cómo describirían el momento actual de la banda? ¿Cuál es la propuesta que traen hoy a la escena Indie local?
Flor: Este es un momento muy bueno de la banda porque estamos dejando de ser un dúo para empezar a conformar una banda propiamente dicha. En realidad, muy pocas veces tocamos en vivo como dúo, pero queremos desarrollar un trabajo más grupal. Además estamos grabando los temas de nuestro nuevo disco y probando siempre sonidos, formas de producción y cosas nuevas todo el tiempo.

¿Qué cambios perciben en la escena Indie local en estos últimos cinco años? ¿Cómo ven hoy esta plataforma en relación al terreno de las disqueras, las net labels, los espacios públicos y privados para ofrecer shows, la promoción de los discos de los artistas independientes etc.?
Si no fuera por Internet, todo seria absolutamente más complicado. La posibilidad que nos da poder difundir y mostrar lo nuestro en cualquier parte del mundo ayuda muchísimo. En relación a la escena local y los shows, todavía falta por hacer. El Indie en Argentina no es negocio, no está pensado como tal, cosa que en el resto de los países que tienen una escena independiente saludable y económicamente rentable, no sucede. Todavía estamos lejos a nivel legislación, políticas culturales, difusión, etc. etc. Pero todos los que estamos en esto seguimos trabajando de manera profesional, es decir, vamos “profesionalizando” la escena un poco a contra corriente de lo que pasa.
Ambos se encuentran relacionados e interesados en artes afines a la música como el teatro, la literatura, las artes plásticas, lo digital, ¿cómo influyen estos intereses y sus incursiones en estas manifestaciones artísticas al momento de componer y producir?
Roger: Es un ir y venir un poco alocado, sin dirección, por ahí el background que tenemos nos va moldeando lo que vamos haciendo o auto reflexionando acerca de cómo queremos que nuestra música suene, cómo queremos que fluya. En mi caso particular estoy experimentando con arte digital y encuentro una correlación interesante entre mis cuadros hechos en paintbrush y la forma de acercarme a los samples de ritmos y sonidos.
Flor: Hace unos años empecé a trabajar en vestuario para teatro y cine. Me gusta mucho imaginarme un personaje, sobre todo cuando leo un guión o texto interesante. Es un ámbito en el que hay que pensar en imágenes y al mismo tiempo en contextos históricos o actuales, agudiza la observación y percepción. Como decía Roger, eso hace al background de uno y al mismo tiempo lo retroalimenta. Y hace un año que con una amiga/socia tenemos un emprendimiento de venta y alquiler de ropa. Hicimos algunas ferias y de a poquito tratamos de ir creciendo.

Olga propone un intricando (pero divertidamente holgado) juego-fusión del texto-textura mediante las audaces peripecias entre un bajo, el synthe y la laptop, con un ukele, una guitarra criolla o una flauta dulce. Todo esto se traduce en la atmósfera que logran recrear en sus exquisitas presentaciones en vivo, ya que “somos una banda para escuchar y siempre estamos cambiando los temas en vivo, vamos dándole la vuelta a todas las canciones. Lo bueno de Olga es que no vas a escuchar nunca un show igual al otro”.
Olga recomienda
Roger: “Dirty Projectors, Feist, The Knife, LaRoux, The Bee and the Bird, Loney Dear, The Radio Dept., FM Belfast, Crystal Castles. Y cualquier disco nuevo de Kraftwerk, Belle and Sebastian, Marisa Monte o José González, ¡será más que bienvenido en mi MP3!”
Flor: “Saint Etienne (¡de ayer, de hoy y de siempre!), Lali Puna, el último disco de Sally Shapiro (My Guilty Pleasures), Nara Leao, el último disco de El perro del Mar (Love is not Pop). Igualmente no estoy tan atrás de la novedad, aunque me gusta estar informada y descubrir música nueva”.
Olga se presenta en formato trío (Roger Delahaye= guitarra, composición, coros. Nicolás Agüero= programaciones y bajo. Flor Zavadivker= voz y teclado), junto a Modular el jueves 15 a las 20 en el ciclo Chicas y chicos quieren rock… y otras músicas. La cita es en Ultra Bar, San Martín 678. Puntual y gratis.

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